PATAKÍ DE OBATALA
Obatala fue el único Orisha que sabía dónde vivía Olodumare. Ésto le dio un lugar muy importante entre los otros Orishas. En ese momento, los Orishas no tenían poder propio y tuvieron que pedir todo su poder a Olodumare.
"Obatala!" -los Orishas gritaban-
"Por favor, pida a Olodumare terminar la lucha entre Oshun y Shango".
Y Obatala hacía un largo viaje a casa de Olodumare a retransmitir el mensaje.
"Obatala, una persona necesita la curación y el amor" -dijo Yemaya-
"Por favor, pida a Olodumare que me de el poder de curar".
De ida y vuelta viajó Obatala.
Dio mensajes, concedio favores, llegó a ser infeliz.
No era ambicioso, y sabía que los otros Orishas hablaban a sus espaldas.
"Obatala piensa que él es nuestro líder"
-se quejaban los demas Orishas-
"Se da a sí mismo ese titulo, sólo porque sabe donde vive Olodumare".
"¿Ve usted cómo nos escucha?"
-se quejó otro Orisha- "Es como si fuéramos sus niños mimados. ¿Quién se cree que es?"
Por lo tanto, Obatala tomó a todos los Orishas y los llevo a casa de Olodumare.
"Buenos días, Obatalá," -dijo Olodumare- "¿Qué puedo hacer por tus amigos?"
"Estoy cansado de correr de ida y vuelta, con todo respeto" -dijo Obatala-
"Me gustaría que diera a cada uno de mis amigos, algunos de sus poderes".
"No sé" -Olodumare pensativo-
"¿Crees que es lo que hay que hacer?"
"Imagínate, gran Señor" -dijo Obatala-
"Si les das un poco de tu poder, yo no tendría que venir aquí a molestarte todos los días"
"Tiene un punto ahí, Obatala" -dijo Olodumare- "Yo lo haré".
Así, Olodumare dio a cada uno de los Orishas un poco de su poder (Ashe), con la esperanza de conseguir un poco de paz y tranquilidad.
Por último, llegó a Obatala...
"A ti, Obatala" -dijo Olodumare-
"Te doy el derecho de controlar y ser jefe de todos los seres humanos".
Puesto que es la cabeza que hace un ser humano bueno o malo, un buen hijo o un mal hijo, Obatala se convirtió en el Orisha con más autoridad sobre los seres humanos, más que cualquiera de los otros Orishas.
"¿Viste eso?" -dijeron los otros Orishas- "Él nos ha traído aquí sólo para que pudiera mantener su poder".
Moraleja: Nunca se puede complacer a nadie.

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